lunes, julio 17, 2006

Alphaville (Jean-Luc Godard, 1965)


Título Original;
Alphaville

Sinopsis;
El detective Lemmy Caution llega a una moderísima ciudad llamada Alphaville con la intención de conocer el motivo de las extrañas actitudes que profesan sus habitantes. Su búsqueda le llevará a encontrarse con una metrópolis tiránica e inumana que convertirán la estancia en una constante batalla.

Crítica;
Supone toda una declaración de principios para la Nouvelle Vague, pero no es una obra maestra de la ciencia ficción.

No deseo restarle méritos a Alphaville; tiene momentos memorables, es original, rebosa imaginación y su planteamiento vanguardista es tremendamente innovador. Marcó además pautas estéticas que siguieron otras películas como Blade Ranner, mezclando el cine negro con la imaginería del cómic. Su excelente ambientación se ha conseguido utilizando únicamente la imaginación y la profesionalidad del director de fotografía Raoul Coutard, teniendo en cuenta además los escasos medios de producción con los que contaban. La independencia de éstas películas nos evocan a una época entrañable, y hoy contemplamos éstas películas con vidriosos ojos cinéfilos dejando a un lado las carencias para celebrar los aciertos. El problema surge cuando la crítica pretende establecer a Alphaville como un referente del género. Sin ánimo de comparar, en tal caso me decanto rotundamente por la Jetée de Chris Marker e incluso citaría a "Farenheit 451" de François Truffaut como opción mejor.

A mediados de los años 60, Godard (Pierrot el loco, Masculino y femenino) estaba en plena forma como realizador y su reconocimiento por la crítica estaba llegando a su punto mas álgido. Seguidores y críticos hambrientos de Nouvelle Vague, ansiaban una nueva ración de fantasía "Godardiana" a modo futurista. El realizador francés construyó hábilmente una película muy imaginativa, pero su exhibición de estilo marca tan profundamente el relato, que llega al punto de eliminar todo ápice de narratividad. Los primeros 45 minutos de metraje son dignos de una obra maestra, pero pasado éste umbral, el cineasta nos traslada de la abstracción inicial a un suspense construido a golpes de romanticismo y violencia. Por desgracia, ésto termina con la credibilidad de la historia.

Es muy comprensible que a mediados de los años 60, Alphaville terminará por ser una obra celebrada y aplaudida. Pero viéndola 40 años depues, el paso de los años no le ha favorecido. Su estructura narrativa desordenada e imprevisible termina por cunfundir demasiado al espectador para llevarlo, a mi parecer, a una conclusión sorprendentemente llana. También la elección de Eddie Constantine como héroe futurista, bien interpretado por parte del actor, resulta poco acertada teniendo en cuenta que debía enamorar a una bellísima Anna Karina con 23 años menos.

Huelga decir que hay algunas secuencias memorables como la de los fusilamientos y las nadadoras asesinas. Su visionado resulta recomendable especialmente para los incondicionales de Godard y los coleccionistas de rarezas.

1 Comments:

Blogger LJT said...

La frase final lo define... es una rareza. Pero de esas que uno disfruta al verlas. Es cierto que la narrativa confunde, pero presenta una realidad que para la epoca (explocion de la PC, Ciencia cognitiva)es impecable. Mi punto de vista.

Saludos, desde Barranqueria.

4:45 AM  

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