miércoles, julio 12, 2006

Rollerball (Norman Jewinson, 1975)


Título original:
Rollerball.

Sinopsis:
En el año 2018 ya no existen las naciones, la libertad ha sido sustituida por el confort y un aparente "bienestar general" ha aletargado el espíritu humano. La pasión por un salvaje deporte llamado Rollerball se ha convertido en la única escapatoria para la rutinaria vida de las gentes.
El capitán del Houston; Jonathan E., considerado como el mejor jugador de la historia del Rollerball, es persuadido por los ejecutivos para que se retire de la competición, pero éste, inconforme con las presiones, buscará respuestas en un mundo hipócrita y tiránico.

Crítica:
Una obra maestra, revolucionaria e incomprendida.
En 1975 la crítica sufrió una profunda división entre aquellos a los que Rollerball les pareció un "bloof" y los que la consideraron una película revolucionaria e innovadora. Éste último fue el caso de la academia británica y de numerosos festivales norteamericanos de cine fantástico.

El realizador canadiense Norman Jewinson (El calor de la noche, Jesucristo Superstar) instigador de un cine siempre revolucionario, realizó con Rollerball uno de sus trabajos mas personales como autor abarcando todos los terrenos; producción, guión y dirección.
Al margen de pequeños fallos técnicos, inevitables en cualquier gran producción, Jewinson cargó con un gran riesgo en la realización de éste film puesto que requiere una difícil combinación de elementos dramáticos con el cine de acción. Dicha mezcolanza, envuelta además en un universo futurista puede cernir fácilmente en el ridículo, pero afortunadamente ésto no concierne a Jewinson. El realizador canadiense ejecuta su labor de un modo tan elegante e impecable que tan solo da pie para alavanzas.
Otro pilar fundamental en el que se sustenta la maestría de ésta película es la perfecta interpretación de James Caan (El padrino, Misery). Caan es un actor sencillo y alejado de los histrionismos, cuyo trabajo, sin necesidad de grandes manifestaciones expresionistas, es capaz de transmitirnos todo el sufrimiento y la soledad que atañen a la vida de su personaje.
Finalmente el trabajo de fotografía de un histórico "cinematographer" del cine como Douglas Slocombe (Al morir la noche, La mujer maldita) pone el broche de oro a éste fabuloso equipo.

Ésta película puede no tomarse muy en serio debido a algunos factores meramente superficiales como la fuerte presencia de estética "futuristico-kistch" (típica de los años 70) que nos remite a la estética Pop. También el pretendido deporte futurista puede parecernos a simple vista una compleja y absurda invención de última hora. Pero a medida que el espectador supera estos prejuicios y se introduce en su visión del futuro, la atención se incrementa progresivamente gracias a un ritmo trepidante que convina la explícita violencia del deporte y el drama en el que viven sus protagonistas.

Al igual que sucede en muchas películas bélicas y de un modo muy hábil, Rollerball realiza una crítica de la violencia mediante la propia violencia. Ésta máxima, tan expuesta por la crítica como única característica original, es tan solo una de las muchas claves que podemos encontrar en los 115 minutos de metraje. Cualquier espectador atento, hallará en cada visionado mas y mas mensajes críticos, expuestos a modo de espejo de nuestra sociedad actual.

El reconocimiento de Rollerball como un hito del cine de Ciencia Ficción ha resultado largo y tedioso pero progresivamente ha ido llegando. En el año 2002 se realizó incluso un "remake", lamentable por cierto, dirigido por John McTiernan del que prefiero no hacer mayor mención.

Esto me lleva a decir que Rollerball es una película irrepetible, proveniente de aquellos años en que la libertad reinaba en el cine.

1 Comments:

Anonymous Blackula said...

Todo esta oscuro. Casi en tinieblas. La música empieza, trájica y solemne y parece alzarse con los jugadores que se despliegan por la pista dispuestos a morir...¿dispuestos a morir? ¿o tal vez buscan su muerte?.
Esta moderna metáfora de gladiadores y del imperio romano donde a los participantes se les llama "jugadores" y al gobierno "empresa" cuenta con un acertado, incluso milimétrico sentido de la narrativa mostrando el drama de su protagonista, James Caan, aquí una leyenda del juego llamado "Rollerball", y la sorda soledad que le han obligado vivir en una sociedad donde los sueños se convierten en no más que un odioso instrumento con el que adormecer a las masas.
Debemos agradecer a Norman Jewson regalarnos esta obra maestra digna de aparecer al lado de obras tales como "odisea:2001".

4:34 PM  

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